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Soy mayor de edad

 

Hook

08/05/2009 - 14:55 - 00895 visitas

Alguien dijo una vez, que cuanto mas conocía a los hombres, más quería a los animales.

Yo todavía no he llegado a este punto, porque soy obstinado y tengo todavía, confianza en este mundo de los humanos, aunque cada vez me cuesta mas, me queda por dentro algo que me dice: - ¡aguanta!...¡confía!-; Y a mi aun que me cuesta, quiero hacer caso a esta cosa que tengo por dentro , que creo que se llama esperanza.

Porque, yo veo que los animalitos de dios, siguen siendo animalitos de dios, pero miro a los hombres y veo a algunos que se han convertido, en animales de la peor especie y la verdad, no se si de dios o del diablo, pero están cambiando mucho, y ellos mismos se denominan tiburones, buitres, ratas, etc?? Aunque no creo en eso de que cualquier animal puede llegar a ser un buen amigo y compañero de fatigas, incluso algunos hombres y mujeres, llegan a adquirir estas cualidades.

Mi vida con Martín, es la historia de una amistad, casi diría yo, que es una historia de amor entre dos seres vivos, porque Martín y yo nos queríamos, nuestros corazones estaban unidos por un hilo invisible al que yo denomino "amor".

Estábamos conectados por ese hilo, las veinticuatro horas del día y antes de que alguno expresara algo del otro, ya habían captado el mensaje, éramos como uno solo, pero en dos trozos. En un tiempo no superior a dos semanas aprendió, de lo que somos capaces los humanos, y lo aprendió de la peor manera que existe, que es, muriendo cada día un poco, a manos de uno de ellos que se decía su amigo. Yo le introduje en este mundo de los humanos sin pensar en lo obvio y es que el era un animal, un perro para ser mas exactos, con su alegría y con su pequeño corazoncito, pero con cuatro patas y un rabo. Pero, claro, les coges cariño y no te das cuenta que es un animalito libre sin prejuicios, sin envidias y sin maldad, ese fue mi gran error, pensar que podía valerse y desenvolverse en este duro y a veces cruel mundo de los humanos. Si acaso llego a entenderlo?? no así, a comprenderlo, fue en el ultimo y corto tramo de su efímera existencia, y el precio de este descubrimiento tardío, le costo su pequeña vida.

Siempre habrá en mi corazón un pequeño cartel que ponga; "Por aquí pasó el pequeño juguetón y cariñoso perro Martín, que, aunque era feo de estampa, era hermoso de corazón."

Esta historia esta escrita a tres manos, a ratos por una sana locura que todos llevamos dentro (o casi todos), otras por el compañero de Martín, y algunas veces por el propio Martín, que, aunque él no puede escribir, si que puede pensar y estos pensamientos son los que como por arte de magia, quedan plasmados en estas paginas.

Esta es la historia de viajes del burro Martín y su amigo.

Harto ya, de la depresión y de este frío invierno en la montaña, decido coger los bártulos y desaparecer una temporada de este asqueroso lugar, si, si,?? asqueroso y solitario lugar, aquí ya no hay nada que me ate, pues no puedo mirar a la cara de mis vecinos y ellos lo notan, los niños que antes me hacían gracia, ahora me repugnan y ellos también lo notan, ya no confió en mis amigos , por lo tanto , ya no voy a sus casas a pasar las tardes como hacia antes, ni ellos vienen a la mía, el panadero, ya no bromea conmigo porque ya no me hacen gracia sus estupidas bromas y, Feiçal (el zapatero de enfrente de casa), ya no me invita a su taller, para fumar unas pipitas de Kifi y charlar al calor de su brasero, al declinar yo, sus insistentes invitaciones de mala manera y enfurruñado como un viejo cascarrabias que le han engañado y no sabe quien.

Pues aquí estoy, en mi casa solo y con un único pensamiento??¡¡son todos unos cabrones!!!, y es que todos se me antojan el asesino de mi pequeño Martín. Sé, que solo ha sido uno, pero no puedo evitar este sentimiento de desprecio, ha veces pienso que todo ha sido un complot, y otras pienso que estoy como una cabra y que no es para tanto.-¡Pero como no va a ser para tanto¡- era mi amigo y lo han matado por el simple placer??¿de?... de, eso es lo malo, que no sé el placer que se puede obtener matando a un animalito como Martín??. nunca podré entenderlo. Ya nunca volveré a ser amigo de esta gente, no podría porque no se quién es el desalmado que nos hizo este daño a mi amigo y a mi. No puedo ponerme delante de una persona y hablar amigablemente, si en sus ojos puedo verle ofreciendo un trozo de rica carne aderezada con extricnina a mi perro moviendo el rabo; por lo tanto, como no tengo nada que hacer aquí, en cuanto recoja mis cosas, mi bolsa de viaje con algo de ropa (un poco sucia), mi chilaba y mi walkman, partiré?? ¡No tan rápido! , pues tendré que devolver las llaves de la casa y rescatar los mil dirhams que deje en deposito para el alquiler de esta. Mira por donde, todavía tendré un ingreso extra, ¡mejor¡, cuanto mas dinero tenga, mas lejos me iré de este maldito lugar, bueno, tampoco es para huir como alma que lleva el diablo, aunque , irme de los lugares?? bueno, mas que irme, desaparecer de los sitios es una de mis habilidades.

Toda la vida ha sido así, no se lo que me pasa, pero no encuentro mi sitio.

Porque, mira que he vivido en ciudades, pueblos y países diferentes que cuando, llegaba a un sitio nuevo me decía a mi mismo, este es mi sitio, y lo he dicho tantas veces, como veces he salido como si me hubieran puesto un cohete en el culo. Las que más alucinan son mi familia, y digo "las", porque mi familia hoy se compone de mujeres, exactamente cuatro: mi madre, mi mujer y mis dos hermanas. Ellas son las mujeres de mi vida y también son las que en muchos sentidos, sufragan mi existencia en este mundo.

Decía que alucinan, porque tan pronto las llamo de Chiefchaouen (Marruecos) como a los pocos meses desde Milán, Londres, Sahara, los Alpes Franceses, como de Mauritania o Senegal?? y claro, estan que alucinan. Porque no entienden que lo que me pasa, y claro lo que me pasa, es que no soporto la maldad de la gente , ni las mentira, porque yo soy una persona que cuando conozco a alguien que me cae bien, lo doy todo por esa persona , me vuelco en ella, se podría decir que es como si me enamorara de esa persona, lo malo es, que yo pienso que este "enamoramiento" es mutuo y cuando me doy cuenta de que no es así, lo empiezo a ver todo negro y la única solución que se me ocurre es coger los bártulos y marcharme a otro lugar. Y así me ha venido pasando desde que tengo uso de razón, siempre huyendo de mis cabreos con el corazón, diciéndome que soy un gilipollas y que no volveré a confiar tan efusivamente en la gente, eso de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra , parece que lo escribieron pensando en mi.

Ahora mismo me voy a casa del casero (válgame la rebundancia) para darle la noticia de mi marcha.

Buenas noticias, ¡Si señor! , me dice que vale que me vaya cuando quiera pero que de los mil dirhams nada, que me dará quinientos mañana cuando le entregue la llave??¿¿??... Le pregunto que, que ha pasado con los otros quinientos, y me contesta que son para el recibo de la luz y el agua, y le digo que lo he pagado hace menos de quince días, y que , aunque llevara todo el mes no sube a mas de cien dirhams, piensa un poco rascándose el mentón como pidiendo la intervención divina, o como diciendo como le jodo yo a este tres o cuatrocientos dhs?? Parece que ya pensó algo bueno (a su favor claro), lo adivino por el brillo de sus ojos y me dice:

- vale, te daré setecientos, pero tendrás que esperar una semana, pues para mañana solo tendré cuatrocientos ??

- ¿pero si me has dicho que mañana al entregarte la llave me darías quinientos?-

- ya, ya, pero ahora me acabo de dar cuenta de que esta mañana he pagado un recibo y solo me quedan cuatrocientos ??

( a esta gente es preferible no dejarles pensar, porque como den en pensar, te joden.)

- maldito usurero ?? (murmuré).

- ¿que dices?-

- ... no, nada, que no te gastes los cuatrocientos de aquí a mañana porque los necesito, Adiós.-

¡¡Maldito cabrón!!, si es que no aprenderé nunca a callarme; Si es que con los marroquíes es imposible hacer un negocio a derechas, no tienen palabra; Si es que te quejas porque no te da lo que legalmente te corresponde , si no que encima, te jode cien dhs más, por quejarte, y como sabe que no me voy a esperar una semana para cobrar el resto, me la juega. De todas maneras si esperara esta semana, se alargaría hasta el fin de nuestros días y tampoco es plan. Aceptare mi derrota y partiré.

Necesito un trago, iré al único bar que hay en este pueblo y me tomare unas cervezas con mi amigo Chema. Un español, que también vive aquí, buena gente, si señor, a él, le puedo mirar tranquilo a la cara, pues ya tiene bastante con lo suyo como para ponerse a matar perros. Es un hombre que sabe lo que es bajar a los infiernos y lo que cuesta huir de estos, y en eso está, huyendo siempre de sus recuerdos , de sus malos recuerdos, y para ello no a encontrado mas camino , que el que le lleva de su casa al bar.

Y allí esta él, apoyado en la barra con su pelo rizado, sus enrojecidos ojos azules, su camisa elegante, chaleco de cuero a juego con su pantalón y un largo abrigo también del mismo estilo, botas negras acabadas en una gran punta con acabado metálico, como evocando a los pistoleros del viejo oeste, como diciendo: "aquí estoy yo", con la única diferencia que en su mano, en vez de sujetar un "colt 49", tiene un botellín de Heineken.

Charlamos largo y tendido hasta que se acabaron las cervezas frías y Chema, me propuso acompañarle a su casa para tomarnos unos "güisquis" a la salud de Martín, pues yo le había contado la historia del asesinato por lo menos cinco veces en el transcurso del día.

Bebimos hasta que la botella no dio mas de si y nosotros tampoco. Chema se quedo frito en el sofá y yo me fui a casa dando traspiés. Me desperté todavía borracho, me vestí sin lavarme,ni siquiera la cara y me fui directo al bar y allí estaba él, inamovible Chema, en su misma esquina con su mismo vestuario pero con una Heineken nueva, no hablamos mucho ya que los dos nos acabábamos de levantar, tuvieron que pasar tres o cuatro cervezas para que empezáramos a hablar de las mismas cosas del día anterior. Ese día no fui a ver al casero ya que lo pase en el bar y en la casa de Chema, como haciendo una repetición de las mejores jugadas del día anterior. Por fin Salí de mi embriaguez, me levante, me duché, me cambie de ropa y fui a ver al casero que después de mucho discutir, le devolví las malditas llaves y el me dio 350 dhs, ¡¡¡todo un éxito!!!.

Llego a Tetuán a las dos del mediodía , (mi cabeza esta a punto de estallar) maldita resaca, busco una pensión cerca de la estación de autobuses, por fin, encuentro una que se atiende a mis posibilidades económicas , que son mas bien escasas, cincuenta dhs la noche, vale , cojonudo, me despierto, me asomo a la ventana y sobre mi cabeza un cielo gris frió y lluvioso, y la resaca que no cesa , me vuelvo a meter en la cama hasta las siete o las ocho de la tarde , me levanto y voy a tomar un té , mi estomago no permite la entrada de alimentos sólidos?? quizás mañana. Acabo el té y voy directo a la pensión, pago la noche que voy a pasar y me dirijo de nuevo a la cama. Una mañana más y sigue nublado y frió, tengo que salir de aquí o me volveré loco. Recojo mi equipaje rápidamente y salgo escopetado hacia la estación de autobuses, miro el panel de salidas para elegir mi nuevo destino, no importa donde, solo dos condiciones, que el billete no sea caro y lo mas importante que haga sol. Larache será el sitio ideal solo vale veinte dhs, tiene costa atlántica y casi siempre brilla el sol, todo me empuja a ese lugar incluso el horario , pues sale un autobús dentro de diez minutos, es una señal , si señor, una señal divina que apunta hacia Larache, allí encontraré el bálsamo a mi desasosiego.

La suerte me sonríe de nuevo y Larache es como yo lo había imaginado luminoso sin la aglomeración que me estaba agobiando de Tetuán, de la montaña y del maldito clima invernal de esa región. Me siento en una de las magnificas terrazas que conforman una ajardinada espaciosa y soleada plaza de España, (si, si plaza España) me pido un té, y me dejo envolver por los calidos rayos del dios "RA"* y de nuevo como tantas otras veces, me viene a la mente la frase que no se puede decir, que es este es mi sitio.

Después de darme un baño de sol, me pongo en marcha en busca de una pensión que este de acuerdo con mis posibilidades económicas. En seguida de visitar varias de ellas sin llegar a un buen acuerdo económico con los diferentes patrones, por menos de 50 dhs, no hay nada que hacer me dicen todos, me dirijo ya, con pocas esperanzas a la pensión "Atlas", subo las escaleras y busco la recepción que resulta ser una de las habitaciones con cama y todo, también hay una pequeña mesa, encima de esta unos brazos y encima de estos una cabeza dormida de una anciana, encima de la cama otra mujer muy vieja panza arriba y con medio cuerpo fuera de esta y con los pies casi tocándole el suelo. La verdad, la de la cama, pensé que estaba muerta, porque estaba todo tan viejo y lleno de polvo (ellas también) que se confundían con el mobiliario.

Di unos golpes suaves en la puerta y nada, pensé que a lo mejor estaban las dos muerta y que llevaban allí vete a saber cuanto tiempo, pero insistí y di unos golpes más fuertes, a lo que despertaron de su letargo. La mujer de la cama salto como si tuviera un resorte en la espalda y la otra, levanto la cabeza y miró como si hubiera visto un fantasma, los tres dimos un sonoro grito.

- hola, ¿esta abierto el hotel?-

- claro hijo, pasa.- (contestó en un perfecto español la mujer que dormía en su

Mesa cama).

-estoy buscando una habitación, pero no tengo mucho dinero, busco algo económico.-

- el precio son veinticinco dhs hijo.-

Los ojos me hicieron chiribitas y dije: - vale me la quedo.-

- ¿quieres ver la habitación?- me preguntó ella.

- no, no hace falta ¿tiene colchón y una ventana?- la mujer contestó que si, entonces le dije que me valía.

Le di cien dhs para cuatro días, me dijo el numero de habitación y me dio la llave equivocada y después de forcejear un buen rato con la puerta, me di cuenta que la puerta tenia el numero 3 y la llave un cartoncito a modo de llavero con el numero 5 , por lo tanto, algo fallaba o se había equivocado de llave o de habitación, Baje a explicárselo y se rió de su torpeza , no sin comentárselo a su compañera de dormitorio o de recepción y las dos rompieron a reír.

Enmendamos el pequeño problema y entre en mi nuevo hogar. Espaciosa,

¡Si señor!..., tenia que serlo, porque con todos los que éramos?? había de todo; moscas, mosquitos, arañitas colgadas del techo con sus telarañas y todo; y hasta pude ver corretear una preciosa cucaracha, pero la cama era de las que llaman de matrimonio, con unas sabanas blancas y limpias como el manto de una virgen y con una manta?? sin ningún comentario a favor de la manta; había una manta y ya está.

Otra cosa que me gusto mucho fue la mesa y la silla a juego, de autentica formica de las que ya no se encuentran. Pero lo mejor de todo era la pared de enfrente, no era una pared, era todo un precioso y enorme ventanal con cristaleras de colores, que con los rayos de sol que daban todo el día en ese ventanal, daba la impresión de estar dentro de una catedral, la verdad, precioso, podía abrirlo y abajo estaba el mercado con todo su jolgorio, de verdad que no podría haber encontrado un sitio mejor y con unas patronas tan encantadoras.

Cuando salí, les pregunte que si tenían ducha, a lo que respondió:

- si, pero el agua sale fría, si la usas no tienes que pagar nada, entra en el precio de la habitación- La que hablaba español, se la veía que había tenido tiempos mejores, vamos que había sido guapilla y también se le adivinaba una ,mueca en su rostro, que en otros tiempos podría haber sido de picarona. A la otra en cambio se la veía de otra manera, como mas oronda de cuerpo y de cara, no es que fuera fea, (bueno quizás) era un poco como mi abuela Magdalena, que, bueno para que vamos a engañarnos mi abuela era una mujer muy, muy buena, pero todo hay que decirlo, todo lo que tenia de buena, lo tenia de fea: Y era muy, muy buena, así que cada uno con lo suyo.

Esa primera noche caí frito en la cama, estaba realmente cansado de tanto andar de un lado para otro con mi bolsa buscando hotel y el autobús que es como si te metieran en una hormigonera. La segunda noche tuve pesadillas, soñé con Martín muriendo y luego, por un prado lleno de burros jugando con ellos y haciendo trastadas.

Cuando me desperté, no podía quitarme de la cabeza a Martín, pero también se me quedo gravada la imagen de esos pequeños y simpáticos burros, después recordé que en el trayecto de Tetuán a Larache, todo el camino no ves otra cosa que burros pastando, preciosos burritos de todos los colores, bueno no es que los hubiera rojos verdes o azules , de todos lo colores me refiero siempre dentro de la gama de los marrones vamos, color burro, los había casi negros, casi blancos de pelo corto pero liso, con pelo liso pero con una mata de pelo rizado en su cabeza en forma de visera pero el mas bonito que vi fue uno casi rojo o de un color henna y con unos preciosos rizos en el lomo, muy bajito, parecía muy joven . Lo vi desde el autobús en una parada que hizo para que bajara un paisano, en ese momento, me acorde de mi pequeño Martín y me entraron unas ganas locas de acariciar a ese animal.

Pasaron nueve días, y yo tenía que regresar a Tetuán para ir hasta la frontera marroquí a que me renovaran el visado que estaba a punto de expirar. Al día siguiente, cogí el autobús y salí para Tetuán, podría haber esperado un par de días más, pero mi necesidad de volver a ver a ese pequeño burro me hizo salir antes. De repente me vi emocionado como un niño pequeño mirando tras la ventana del cristal del autobús esperando ver a ese precioso animal, cuando pasamos por la finca, el autobús no hizo parada alguna, pasó a toda velocidad y vi a los burros de la finca, pero no pude distinguir al joven burrito rojo. Maldita sea este tío, corre demasiado así no hay manera de ver nada. (* Amigo cada vez te pareces mas a un viejo cascarrabias, siempre te lo digo).

Pasé todo el viaje enfurruñado y triste por no haber conseguido mi objetivo. Bueno, siempre me queda la vuelta, en la vuelta a lo mejor hace una parada y puedo verlo.

Llego a Tetuán, cojo un taxi que me lleva hasta la frontera, hago mis cosas y regreso a Tetuán, duermo en Tetuán y a la mañana siguiente cojo el autobús a la misma hora que lo cogí la primera vez que hizo la parada, esta vez tampoco hizo la parada, pero si que pude reconocer al joven burrito rojo, solo fue un instante, porque este condenado conductor perece que quiere entrar en el guinness de velocidad o nos quiere matar a todos.( ya salió el abuelo rezungón). Pero ese instante me bastó para verle la cara de chiste que tenia, pude ver alrededor de sus ojos dos círculos casi blancos y sus enormes orejas de burro, (como no), su cuerpo era pequeño pero muy fibroso y todo ello formaba una bella estampa, me recordaba continuamente al difunto Martín, no por su bella estampa, que no la tenía, sino por la ternura que me inspiraba y este animal, me inspiraba los mismos sentimientos. (¡Pero vamos a ver, es un burro muy bonito y me inspira una gran ternura pero ya esta, lo he visto, me ha gustado, pero nada mas, no puedo hacer nada más!).

Al día siguiente por la mañana, cogí un autobús y lo paré a la altura de la finca, tenia la loca necesidad de tocar y estar un rato con ese precioso animal, no sin hablar antes con el dueño de este y pedirle su consentimiento, se lo expliqué y se quedó medio flipado, como diciendo: - que raros son estos turistas- pero el flipe se le quito cuando le di veinte dhs, entonces me dijo que podía estar todo el tiempo que quisiera con el animal. Enseguida conectamos a la perfección, yo le hablaba y el me escuchaba y parecía entenderlo todo. En cuestión de una semana ya tenia al joven burrito en mi poder, me costo no poco esfuerzo y dinero, pero lo conseguí.

(¿Y que vas a hacer tú con tu burro?...., eso es la libertad, hacer lo que uno quiera por extraño y extravagante que parezca aunque no encaje en las normas establecidas, mi amigo y yo estamos fuera de las normas y el orden establecido??, ¡así nos va ¡)

Le dije al dueño de la finca si podía quedarse en ella hasta que yo pensara que íbamos a hacer mi nuevo amigo y yo, porque claro, él no puede venir a las pensiones conmigo, no es por mí, desde luego, que compartiría muy a gusto mi habitación con él y digo mi habitación, no la cama porque también nuestra libertad tiene unos pequeños limites.

No así, los patrones de mi pensión, que en ellos esos limites cobran volumen hasta el punto de no atreverme ni siquiera a mencionarlo, mas que nada, por proteger mi integridad física y por no poner en peligro mi estancia en ese establecimiento, que por otro lado todo sea dicho de paso, con la mierda que hay, pienso que no iba a destacar mucho la presencia de mi amigo, casi puedo asegurar que pasaría inadvertida a no ser por sus rebuznos. Tengo que pensar un sitio que podamos estar juntos sin que eso sea un problema, donde la gente no alucine con nuestra amistad. Ya sé que, me voy a la montaña o a un pequeño pueblo y lo puedo meter hasta la cocina sin que nadie se escandalice por ello. Pero yo ya estoy cansado de estos sitios y necesito algo más de movimiento que el que permiten estas pequeñas aldeas, me he cansado de ser aldeano y además quiero que mi amigo conozca mundo. ¡Que narices!

Recogí los trastos de mi pensión y me despedí de mis dos viejísimas amigas.

A las diez de la mañana había quedado con el trasporte que nos llevaría a nuestro nuevo destino. A las once apareció puntual la camioneta, (con los marroquíes siempre hay que darles de tres a cuatro horas en el horario contratado, por lo tanto una hora de retraso casi se puede considerar puntual.) Nos dirigimos a la finca y allí estaba mi amigo, todo erguido como esperando, como sabiendo que hoy era el gran día, baje, he instintivamente me abalance sobre su cuello y le conté los pormenores de nuestro largo viaje hasta el sur de Marruecos, mas concretamente Sahara occidental, y mas concretamente Dakhla, la última ciudad de Marruecos, y mas concretamente aun el culo del mundo (como lo llaman sus habitantes).

Hicimos los preparativos para mi amigo, hierba suficiente para tres días que era lo que mas o menos podía durar el viaje (ya que desde Larache, creo que son unos 1.500 Km.) un bidón de agua atado a la esquina de la caja de la camioneta y una gran manta vieja, ya que las noches por esas latitudes son realmente frías. Ya estábamos listos para nuestra aventura, pero faltaba una última cosa y le pregunte al hombre de la finca como se llamaba el burro?? él se puso a reír y me dijo que se llamaba burro como todos los demás, le dije que ya lo sabia, pero que quería saber el nombre de este en particular, a lo que contestó, que los burros eran todos burros, igual que sus gallinas todas se llamaban gallinas. Entonces no podíamos marcharnos sin poner un nombre a mi amigo, porque llamarle burro, lo encuentro como muy vulgar (y no tengo nada contra los burro a la vista esta), pero no sé, algo mas personal , mas intimo?? y mientras pensaba esto me vino un nombre a la memoria, claro¡¡¡ como podía dudar, se llamaría "MARTÍN", en honor a mi perro, y cuando dije ese nombre giró la cabeza saliendo de su ensimismamiento como reconociéndose en ese nombre y pareció gustarle aunque no dijo nada al respecto. Así que subimos a Martín.

Algunos se preguntan ¿pero que hace este tío con un burro? O mejor dicho. ¿Qué va a hacer con él el día que se marche a su país? ¿Porque algún día abandonará Marruecos y no se podrá llevar al burro?. Lo que no sabe esta gente, es que para nosotros el mañana no existe, pues todo pasa hoy y hoy estamos juntos y estamos bien?? el mañana es para los demás, porque si yo hubiera pensado en el dichoso mañana jamás hubiera conocido todo lo que he conocido, ni vivido todo lo que he vivido y lo mas importante de todo, no hubiera conocido a Martín.

Por el camino hice una llamada a mi buen amigo Azziz de Dakhla para darle la noticia de que me encontraba camino de su ciudad y que traía a un nuevo amigo que se llamaba Martín y que era un cuadrúpedo; que nos buscara algo para dormir para mí y para Martín.

Se alegró de la llamada y me dijo que no me preocupara y que avisaría a la pandilla de nuestra llegada, también me preguntó que si traía "sharop"( bebida en árabe), le conteste que eso era una sorpresa, pero que como pista, fuera preparando una fiesta para cuando llegáramos.

A la altura de Casablanca el radiador se empezó a calentar y echar humo negro y espeso, por lo que a partir de ese momento teníamos que parar cada pocos Km. para que se enfriara y echarle agua, en El-jadida reventamos una rueda, en Safi se nos estropearon los frenos y tuvimos que ir despacio hasta Essaouira, donde a cambio de doscientos dhs nos los medio arreglaron.

Llegamos hasta Agadir sin ningún altercado, alcanzamos Tiznit donde nos tuvieron que remolcar (en Tiznit no hay talleres) hasta Sidi-ifni, porque el motor no daba mas de si y reventó por alguna de sus partes, no sé por cual, ya que desconozco por completo el funcionamiento de estas máquinas, en estos asuntos a lo mas que llego es a la maquinaria de una bicicleta (sin marchas). Consiguieron que volviera a funcionar a cambio de unos dhs más.

En cada parada echaba un vistazo a Martín y le explicaba por encima lo que estaba aconteciendo, y él, como respuesta, ponía muecas que yo diría que eran de risa?? o de descojone. De Sidi-ifni hasta Goulmine todo fue bien, bueno tuvimos un pinchazo, pero eso era "pecata minuta"* para nosotros tres, que ya éramos unos expertos en el tema de las averías. Llegamos a Tan-tan en perfectas condiciones, pasamos Laayun sin necesidad de ayuda, todo indicaba que íbamos a llegar sanos y salvos a la próxima ciudad que era nuestro destino, ya solo faltaban quinientos Km. de caliente desierto.

Cuando llevábamos trescientos Km. mas o menos ( en Marruecos todo es mas o menos) de desierto en una carretera perfectamente recta y completamente plana, con un sol abrasador por encima de nosotros que íbamos medio amodorrados, por los menos, el fitipaldi (Nordín, que no levantaba el pie del acelerador) y yo, de repente hubo una estruendosa explosión y el motor empezó a echar un humo muy negro y abundante, mire a mi compañero de asiento y no estaba ya allí, se encontraba a unos veinte metros del vehiculo mirando como quien mira un escaparte, salte lo mas rápido que pude y fui a la caja para sacar a Martín, que se había dado cuenta de la explosión y esperaba impaciente que alguien le sacara de allí, cuando le abrí la caja salió disparado para colocarse al lado del conductor. Después, empezó a arder la parte delantera de la camioneta, le pregunte a Nordín (el fitipaldi), que si tenía un extintor, pero no sabia de que le estaba hablando, lo desconocía por completo.

?l estaba tranquilo, vamos, muy, muy tranquilo y me dijo como único comentario, pero como quien esta hablando del tiempo y sin ningún tipo de preocupación, dijo: - creo que cuando el fuego alcance el deposito, va a explotar todo el camión.- en eso el fuego ya había alcanzado la cabina, los asientos estaban ardiendo junto con mi bolsa de viaje y las ruedas delanteras, solo quedaba ya la parte metálica. Cuando el fuego alcanzó el deposito hubo una gran explosión y ardió toda la camioneta a lo que Nordin, sin ningún tipo de nerviosismo se giró hacia mi y dijo: - ves, ¿Qué te dije?- y se tumbo en la arena para ver el espectáculo mas cómodo.

Menudo marronazo se me avecinaba y digo se me avecinaba porque a mis compañeros de viaje no parecía preocuparles lo mas mínimo nuestra inesperada situación (lo de inesperada, solo es un decir). Todavía nos faltaban doscientos Km. (más o menos) para alcanzar nuestro objetivo.

¡Ya está ¡ necesitamos un teléfono para llamar a mi amigo Azzíz y que venga a recogernos con una camioneta. La idea era buena, muy buena, si señor, aunque se le hubiera ocurrido a cualquiera, incluso a Nordín se le podría haber ocurrido, lo malo era ponerla en practica, ya que por esta carretera no pasa ni un alma, y en el desierto no hay cabinas. No sé las horas que estuvimos en esa carretera de fuego y arena, pero por fin un ruido de motor, si, siiii, era un vehiculo, al oírlo , Nordín hizo el gran esfuerzo de levantarse para pedirme su minuta a la voz de "yo me voy", era un precioso autobús de la C.T.M. ( compañía de transportes marroquíes) el autobús de línea que va de Agadir a Dakhla ( lo de autobús solo es un decir) cuando nos vio paró la máquina y abrió la puerta y Nordín se subió en el. Le dije:- ¿pero es que nos vas a ayudar?- a lo que el contestó- y yo que quieres que haga, ¿no querrás que me lleve al burro a cuestas?- y tomó asiento, le grite desde fuera: - ¿pero y tu camioneta?- , - te la puedes quedar??- y reclinó el asiento. En eso, se asomó el conductor por la ventana y me preguntó que si me iba a llevar el burro a Dakhla o si quería, que avisara a una camioneta, ya que podía tardar dos o tres días con el burro, pensé: ¡están todos locos!, ya que yo estaba alteradísimo al ver que el autobús se iba. Nordín se iba y yo me volvía a quedar en este sitio solo??¿ bueno? solo no, con Martín y con mi flamante herencia, una camioneta quemada, ellos en cambio estaban de lo mas tranquilos, como si esta situación mía , fuera de lo mas normal. Le pedí por favor que si podía avisar a alguien para que nos recogiera a Martín y a mi, que si lo hacía bien, le regalaba la camioneta, cogió la indirecta y salió disparado, no sin antes mover la cabeza de una forma que no supe si me quiso decir vale, lo haré o si me dijo: vale, lo tienes claro. Con esta incertidumbre llegamos a la noche y con esta el frió, nos tapamos los dos con la manta de Martín y acerque mi cuerpo al suyo en busca de su calor ya que el frió era insoportable, pero abrazado a Martín y tapado con su manta conseguí pasar una noche digamos que fresca, pero sobreviví a ella.

No sé que hora sería, pero ya empezaba a calentar el sol, A lo lejos oí un ruido de motor y pensé que por fin, alguien venia en nuestra ayuda, pero no fue así, era el autobús de línea de la C.T.M. que hacia su viaje de regreso a Agadir, el mismo autobús y el mismo conductor. Tuvo la amabilidad de parar su vehiculo para preguntar que tal noche habíamos pasado, no sin una leve mueca de sarcasmo, le conteste que muy bien gracias, también le pregunte que si él, había dormido bien y que si había avisado a alguien de que había un burro y un hombre que se estaban muriendo en este lugar, me dijo que ayer se le había olvidado , pero que esta mañana había pasado el aviso a un amigo suyo que tenia un amigo, que tenia una grúa y le iba a avisar en cuanto saliera del bar, el conductor me dijo que subiera al bus y me dio unos cigarrillos, un bocadillo de carne de camello (que devoré con gusto) y una botella de agua y también me dijo, que seguramente hoy vendría alguien para llevarnos a Dakhla, le di las gracias y salí del autobús para regresar a mi desierta carretera al lado de mi compañero Martín.

Cuando bajaba la escalera del bus pude ver de reojo a Nordín, sentado en la parte trasera de este, durmiendo placidamente. En fin, suspiré y tome tierra.

Por fin, oigo un ruido y viene en la dirección que a mi me interesa. ¡¡¡si, sí¡¡¡ es un coche grúa, que alegría??.¡¡¡que alegría!!!... ¡¡¡grúa!!!, pero??¿ y Martín??? ¿Dónde lo vamos a meter? Por fin viene alguien en nuestra ayuda, se ha equivocado de vehiculo, pero da igual, por lo menos la cosa va por buen camino. Paran la grúa delante de mi y salen dos "artistas", uno completamente borracho, que seguramente es el amigo del conductor del bus y el otro, un mauritano de dos metros y con unas manos que podrían retorcer una barra de hierro con una sola de ellas.

Nos saludamos y el borracho dice conocerme del bar, de Dakhla a mi tampoco su cara me es del todo desconocida, me preguntan, que como no he ido camino de Dakhla con el burro y no les contesto. Les pregunto que como lo vamos a hacer, me dicen que muy fácil, que engancharan mi camioneta a la grúa y que la arrastraran hasta el pueblo??. Es que lo mío no es la camioneta, lo mío es el burro.

- ¿Y la camioneta de quien es? ?? preguntan.

- Del conductor del autobús, ahora?? se la han regalado.-

- Bueno pues lo mismo, enganchamos el burro a la grúa y ya esta-

Les digo: - pero es que este burro no tiene ruedas para arrástralo se le van a gastar las patas de atrás,-

- no hombre, no hace falta arrástralo ya veras, tú fíjate ??

Martín estaba escuchando todo serio, lo quisieron acercar a la grúa, pero ni por esas se movía, entonces dieron marcha atrás a la grúa con unas cintas resistentes y anchas como fajas, y pasaron varias de ellas por el vientre del asombrado Martín, después las recogieron en un manojo hasta pasar los aros que tenían estas por el gancho de la grúa, y cuando el mauritano dijo: - ¡ya está!- . El borracho acciono la palanca que empezó a izar a Martín hasta dejar de tocar el suelo con sus patas y quedar suspendido en el aire como a un metro del suelo con cara de echar a volar a lo que el borracho dijo:

- ya esta, ala vamonos??- y le dije yo: - ¿ya está?...¿ya esta del todo? Y??y,,, y.. ¿no se va a caer? -

- no creo- dijo el mauritano asomando una cabeza casi de las dimensiones de la de mi amigo. El borracho sacó unas latas de cerveza y nos pusimos rumbo a Dakhla, allí quedaba la abrasada camioneta del tranquilo Nordín, sin que nadie le hiciera el mas mínimo caso, el mauritano no levantaba el pie del acelerador y Martín parecía un balancín, aunque no parecía disgustarle su nuevo transporte, iba con la cabeza al viento bien erguida pero con los ojos medio cerrados a causa del aire.

Música, cervezas y un burro volando persiguiéndonos, si señor, eso es Sahara, ¡¡¡GOOD MORNING SAHARA!!! Donde nada es imposible.

CUENTOS RIFE?OS // 3 //

DAKHLA CIUDAD SIN LEY (la gran borrachera)

Nueve días habíamos tardado desde nuestra salida de Larache, por fin, ya se veía Dakhla y el borracho nos hizo una proposición la mar de acertada a primera vista:

- ¿porque no paramos en el bar a tomar algo? Ya que nos viene de paso, ¿que os parece??? No contestamos como única afirmación. Y la grúa paró en la misma puerta de esta irrespetuosa institución que es el "Bar Doums" de Dakhla. Junto con el bar del hotel de cuatro estrellas "Sahara Regenci", forman lo que se vendría a llamar, la parte ociosa de esta pequeña "ciudad saharaui", ya que son los dos únicos establecimientos en el que se sirve alcohol en este lugar.

Nos bajamos y Martín lo dejamos colgando, ya que parecía estar muy a gusto y tranquilo en su nueva postura. Entramos en el bar y todo fueron saludos y abrazos, pues estaban todos mis viejos amigos Allan, Salim, Azzíz, Ginesito, Hammed el encargado y muchos más que siempre están allí, como formando parte del escaso mobiliario de ese local. En otra parte del país, hubiera sido extraño y motivo de asombro el ver una grúa con un burro colgando en la puerta de un bar, en Dakhla eso no pasa, la gente llegaba al bar y los que se daban cuenta, le hacían una mueca o le tocaban la cabeza, si el aire lo tenia girado de tal forma, que en ese momento la tuvieran de frente, si no, ni se fijaban.

Al cabo de muchas cervezas, Azziz me preguntó por mi amigo. Le dije que estaba fuera en la grúa, y pasé a explicarle nuestro viaje, cuando le dije que Martín había venido atrás todo el camino ( Azziz todavía no se había dado cuenta de que Martín era un burro) a lo que me pregunto, que si no había sitio delante en la cabina para los tres ( yo, pensando que el sabia que era un burro ) le conteste que hubiera sido un poco incomodo y con la misma, me di cuenta, que cuando le dije por teléfono que mi amigo era un cuadrúpedo, debió pensar que eso era un pueblo de Zamora.

Para deshacer el enredo le dije: - sal conmigo y lo entenderás- , entonces se empezó a descojonar al darse cuenta de su error. Cuando cerraron el bar, (lo cierran a las seis y media de la tarde) Allan, propuso ir a casa de su mujer para beber unas botellas de vino que tenía; a esas alturas ya todos conocían a Martín, pero: - y??¿con Martín que hago?- - ¿Cómo que, que haces? ?? Dijo Allan.- Martín se viene a casa con nosotros- nos subimos todos a la grúa y nos dirigimos a la casa de la mujer y la pequeña hija de Allan, llegamos, bajamos a Martín, Allan dirigió toda la operación y dijo:

- ¡ala ya está!- todos para adentro, la mujer y la hija estaban viendo la tele y no se extrañaron de que vinieran tantos tíos y todos colocados, pues pasaba casi todos los días.

Entró Allan con el burro y dijo a su pequeña (que tendría ocho o nueve años)

- mira lo que te a traído papa ?? y la niña dio un salto de alegría y se abalanzó al cuello de su padre, que sin perder un minuto la montó encima de Martín y le dijo: - anda llévalo a la cocina y juegas con él -.

Martín estaba feliz con esa niña que no paraba de besuquearlo y abrazarlo, en cuanto a la niña, se escurría un poco hacia un lado, Martín giraba la cabeza para vigilar que no se cayera. Allan dio un beso a su mujer y ella se lo devolvió como agradeciéndole que siempre tuviera detalles cariñosos para ella, o como esta vez para su hija.

Antes de continuar explicando cosas de la gente de Dakhla, me gustaría dar a conocer a varios de los personajes que forman parte de las historias que os voy a relatar, no tratan de ellos directamente ni de nosotros dos , Martín y yo en particular, ya que sin estos amigos nunca podría haber escrito lo que estoy escribiendo porque nunca hubiera pasado, por lo tanto, cada uno de ellos es protagonista fundamental, al formar parte del conjunto, porque con la ausencia de uno solo de ellos la historia ya no habría sido la misma.

Allan: un metro setenta, unos veinticinco años, casi negro, se dice Saharaui cuando esta con los saharauis. Y marroquí cuando esta con los marroquíes, o sea , un chaquetero, mentiroso, liante y charlatán, es el "rambo" de Dakhla. Tiene el cuerpo y los brazos llenos de cicatrices, dice que ha sido militar y marinero, aunque, ahora trabaja de machaca en el "Bar Doums" de Dakhla, esta orgulloso de llevar tres años en la bebida, es muy guapo, simpático, buena persona y tiene un gran corazón, pero todo esto lo esconde bajo la mascara de hombre duro?? cosa que no siempre consigue.

Salim: es saharaui, casi negro y esta orgulloso de serlo, es guapetón y buena gente y el mejor amigo de Allan, es pescador de pulpo, pero según dice, ahora no pesca porque esta con la bebida.

Ginesito: pescador de pulpo, según él, dejó la bebida hace un par de años, ahora solo bebe cerveza (una caja al día?? mínimo) y fuma porros, porque (siempre según él), se dio cuenta a tiempo que la bebida es muy mala.

Azziz Beite: de Marrakech, guía, aunque él no se considera como tal, encandila a los pocos turistas que llegan, con sus historias , les invita a un cus-cus en su casa y les presenta a sus tres pequeños hijos encantadores (todo hay que decirlo), dice que los tiene que vacunar o que tiene que comprarles libros para el colegio o cualquier otra trola de su extenso catalogo, pero con una gran delicadeza y habilidad como corresponde a un hombre que no ha hecho otra cosa en sus poco mas de cincuenta años, los turistas consternados con sus historias, sueltan dhs como una maquina tragaperras cuando le toca el premio especial.

- no, por favor, vosotros sois mis amigos, no puedo aceptarlo-

- ¿como que no Azziz?, por favor cógelo que nosotros estamos bien de dinero -

- no, por favor, ya me arreglaré como pueda??- y le meten el dinero en el bolsillo.

- gracias amigos, muchas gracias, pero no se si??- al final, con el dinero a buen recaudo dice:

- ¡ bueno ¡ , vamos a tomar una cervecita ?? y todos dicen ?? siiii ¡¡¡- porque el rollo de los niños y el cus-cus, les a tenido cinco horas en el salón de su casa y sabe seguro que diga de ir a donde sea , dirán que si, porque ya están cansados del mismo sitio, entonces se los lleva al "Bar Doums" y los emborracha y él con ellos, y después estos pagan la cuenta y se despiden del buen y gran amigo que han hecho en Dakhla y se van tan contentos. ¡¡¡ BUEN TRABAJO AZZIZ BEITE ¡!!.

Mohammed: Después esta Mohammed, comisario de Dakhla en excedencia por borrachero, (así llaman a ser alcohólico). En realidad es el encargado de talleres y chofer de la comisaría de esta muy particular ciudad (aunque todos los amigos, le tratamos de comisario, porque a él le gusta así) además con el rollo de comisario, a los turistas les dice que si tienen algún problema o necesitan alguna cosa, que no se preocupen, él se lo arregla, que para eso están los amigos, y le invitan a cervezas y siempre pueden contar que han conocido y entablado amistad con el comisario de una ciudad saharaui.

Tarik: dos metros, viste muy elegante, director de una sucursal bancaria, aunque nadie sabe cual es, ya que no habla de ello, ni tampoco se le ha visto entrar en ninguna, cosa bastante difícil ya que esta todo el día en el bar, pero va vestido de director de banco?? algunos dicen que es un estafador, oficio que para nada esta mal visto?? por lo menos en esta gran institución que es el "Bar Doums". En una ocasión paso una pareja de turistas preguntando a que hora abrían cierta sucursal bancaria, porque el cajero se había tragado su tarjeta, él se levantó y se presento como el director de dicha sucursal, en presencia del director real que también se encontraba en el bar. (lo que no fue ningún inconveniente), Tarik, les pidió que le acompañaran, no volvimos a ver a los dos turistas, él al día siguiente llegó puntual a su cita en la barra del "Bar Doums".

Hammed: medico especialista en el hospital general de Dakhla, todo el día esta sentado en una esquina del bar solo y bebiendo latas de cerveza, habla poco y cuando lo hace es para mentir, todos sabemos que es buena persona, lo demuestra cada día estando en su esquina sin dar mucho la tabarra, también sabemos que no es medico especialista, sino que es bedel y que está en excedencia por alcoholismo, aunque todos le seguimos la corriente y cuando llegamos al bar le damos los buenos días y le preguntamos:

- ¿que tal por el hospital? ?? a lo que responde que cada día tiene mas trabajo y que a salido a tomar un respiro.

Azziz: contramaestre del puerto, en excedencia por alcoholismo, muy buena persona y siempre se ríe, se enorgullece de gastarse quinientos dhs (una pasta) todos los días en bebida, quizás sea el mas alcohólico de todos. En los tres días anteriores a mi partida había desaparecido, no estaba en su casa ni en el bar, los amigos, se preguntaban donde podía estar sino, también corría la voz de un posible suicidio.

Esto es una pequeña muestra de lo que eran nuestros queridos amigos, estuvimos toda la noche bebiendo hasta que nos quedamos dormidos.

Me despertó el olor a comida que estaba preparando la mujer de Allan, miré a mí alrededor y así estaba la cosa.

Yo estaba tumbado encima de unos cojines, Martín había abandonado la cocina para instalarse en la pequeña sala donde estábamos nosotros, se había quedado dormido con su cabeza encima de mis pierna, la niña se había quedado dormida abrazada al cuello de Martín, Allan estaba enfrente de nosotros roncando como una mula y en la cocina esta Salim sentado en el suelo encima de un cojín en una esquina y con la cabeza mirando al suelo, el resto se habían marchado en el transcurso de la velada.

Cuando todos nos despertamos, (Martín fue de los primero ya que el no había bebido), lo sacamos a la calle para que nos dejara un poco de espacio ( la casa no tiene mas de veinte metros cuadrados ) para respirar, la niña tampoco había bebido y no paraba de berrear y marear que quería pasear con Martín y?? ¡ala!, la montamos encima y a pasear, miré de reojo a Martín y se le veía todo orgulloso y contento con su pequeña amiga en su lomo, de repente daba pequeñas carreras como para que la niña se riera y se agarrara mas fuerte a su crin, pronto tuvo toda la chiquilleria tras de él.

Yo pensé, hemos encontrado nuestro sitio, ¡si señor¡

Comimos algo y nos dispusimos a aprovechar el esplendido, aunque resacoso día, antes de salir a la calle hubo una visita, era Azziz Beite, que traía noticias para mi, ya tienes un sitio para Martín me dijo, y me pidió que le acompañara. Me llevó a un parking para camellos, me explicó, para los que no conocen los pequeños pueblos de Marruecos.

En Marruecos, se podría decir que la mitad norte del país está dominada por burros (siempre me refiero a los cuadrúpedos , no caigamos en errores) y la mitad por camellos, así de sencillo, Bien , pues para estos animales existen unos establecimientos, estos sitios suelen disponer de una gran patio rodeado de cuartos abajo donde están los herreros para cambiar las herraduras de los animales y otros menesteres, también hay otros que arreglan las sillas de los burros, otros están llenos de alfalfa y de ratas ( todo hay que decirlo), y en medio de este gran patio un pozo y unos abrevaderos para sus huéspedes. Siempre hay una segunda planta donde hay cuartos para los dueños de los animales, ya que los usuarios de estos sitios son hombres o mujeres que bajan de la montaña para vender sus productos en su pueblo o cuidad vecina, para después invertirlo en víveres y enseres. El dinero obtenido de su mercancía, algunos de ellos también lo invierten en orondas juergas alcohólicas y en sexo de pago. Tanto si es de una forma o de otra, la cuestión es que el asunto les lleva un par de días que son los que hombre y animal pernoctan en ese sitio por poco dinero.

Pues como decía, nos dirigimos con Azziz al parking (lo vamos a llamar el parking) para hablar con el encargado o patrón de este sitio para exponerle nuestro caso. No hubo ningún problema ajustamos un buen precio y dijo que no había problema en que fuera un burro y no un camello, que comían lo mismo y que no había que darle ningún trato especial, pero yo le dije que durante el día yo quería estar con él, me miró con cara de asombro y me dijo que hiciera lo que quisiera que esto esta abierto todo el día, pero que a las diez de la noche se cierra y aquí no entra ni Alá. Okay ¡trato hecho.

Volvimos a la casa de la mujer de Allan y no quedaba mas que esta y la niña, que seguía montada encima de Martín, pero esta vez con un amiguito, la mujer nos dijo que Allan y Salím se habían ido a trabajar, ósea que se habían ido al bar, por lo que Azziz y yo también decidimos ir a trabajar un poco.

Le pregunté a Martín si nos acompañaba, ni siquiera me miró, ya que estaba muy entusiasmado con sus pequeños amigos, con lo que deduje que no le interesaba la propuesta, la mujer de Allan me dijo que me fuera tranquilo, que los niños se encargarían de buscarle comida y agua a Martín. Por el camino Azziz me preguntó,(no sin una socarrona sonrisita, si había traído algo de beber. Yo le pregunté con la misma sorna, que si él había organizado la fiesta a lo que su sonrisa se amplió hasta casi alcanzarle las orejas y me dijo:

- tú saca el charop* y veras como la fiesta se organiza sola.-

Le propuse ir primero a tomar unas cervezas y que luego íbamos a buscar las dos botellas de whisky, Allan se lo dijo a Salím, este se lo dijo a otro que andaba por ahí, también llego a oidos del mauritano que estaba con una amigo, con lo que de nuevo éramos ocho o diez personas en casa de la mujer de Allan. Martín estaba en la acera devorando un montón de hierba fresca que le habían recogido los niños, Bebimos hasta agotar las dos botellas, pero todavía nos quedaban ganas de más fiesta, yo hice una proposición que fue aceptada sin ninguna voz en contra:

- ¿porque no vamos al bar del hotel Sahara Regenci?, todavía estará abierto solo son las diez y media- y al decir esto también dije: - ¡mierda!... ya han cerrado el parking de Martín, maldita sea ni el primer día podemos ser puntuales.-

Allan respondió:

- es igual Martín se viene con nosotros-

- ¿pero como va a venir con nosotros al hotel?-

- tu tranquilo??- contestó Allan.

Martín se había colocado al lado de Allan como diciendo, -Yo ya estoy preparado-, y Allan le dijo:

- venga Martín, vamos ?? y Martín empezó a andar al lado de este. Cuando llegamos al hotel cruzamos el hall y nos dirigimos directamente al bar del mismo, pero con la ausencia de Allan y de Martín. Allan nos había dicho:

- entrad que ahora voy yo- y se fue con Martín por la parte trasera del hotel que da al bar, al cabo de casi media hora apareció este por la puerta principal, se dirigió a la barra para pedir una botella de vino con dos copas, se acercó a mi y me dijo al oído:

- ¡ya está¡-

A lo que yo l e pregunté - ¿ya está que?-

Me dijo: - ven conmigo- y en un recoveco oscuro del bar del cual colgaba una gran cortina roja, la apartó un poco y allí estaba Martín tan tranquilo, dije: - pero tíos?? ¿estáis los dos locos? , nos van a echar a todos.-

- Tu tranquilo- dijo Allan, - que no nos han visto entrar y tampoco nos verán salir ?? lo había metido por la puerta trasera.

Nos quedamos al lado de la cortina y de Martín, pero nosotros por la parte del bar. Allan me sirvió un vino de la botella, se sirvió otro para él, que engulló de un trago y sirvió una tercera copa, que pasándola por detrás de la cortina dijo: -¡Ala Martín¡, bebe- eso sí, no le dije a Allan que estaba loco, pero si le dije que no le diera más de beber porque terminaría alcoholizado, a lo que Allan respondió: - Mira, hacemos una cosa, yo no digo nada pero pongo la copa detrás de la cortina, espero unos segundos, si la copa vuelve llena, no le digo nada mas, pero si vuelve vacía es que le sienta muy bien, igual que a nosotros, ¿y porqué no va a poder pegarse una fiestecita el animalito?- ...(una tras otra pensé yo). Hombre visto desde este ángulo no cabe discusión alguna, desde luego que los razonamientos de Allan eran la mar de convincentes, la copa salió vacía y limpia como la patena.

-¿Ves como le apetecía?- dijo Allan.

- vale colega, me has convencido, ten cuidado que voy al baño-

Cuando salí del baño, el bocazas de Allan ya había pasado el aviso a toda la peña de que a Martín le iba la priva y estaban todos al lado de la cortina con el brazo por detrás de ella, uno con una copa de whisky, otro con el vino, cubatas, cerveza y todas las copas salían igual de limpias que de vacías, yo no daba crédito. Les aparté a todos dándoles la bronca, aparté un poco la cortina para mirar a Martín, que estaba tambaleándose y con los ojos enrojecido y medio cerrados; - ¡vaya colocón que llevas Martín!- le dije;

- tenemos que salir de aquí -. Y dicho y hecho, Martín empezó a rebuznar como un poseído o a cantar "Asturias patria querida"?? no lo sé, a lo que el encargado que ya estaba con la mosca detrás de la oreja fue directo a la cortina, para apartarla y darse de bruces con Martín, que en ese momento dejó de rebuznar. El encargado tardó unos segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo, fue para decir:

- ¡¡¡ ¿ DE QUIEN ES ESTE BURRO? ¡¡¡-

Yo me encontraba completamente solo, pues todos mis amigos, Allan incluido, estaban de espaldas como quién no oye nada, copa en mano y disimulando.

-?? mío??es mío.- dije.

- ¡pues sáquelo usted de aquí inmediatamente!-

Esta vez salimos por la puerta principal, Martín salio de detrás de la cortina dando traspiés, completamente borracho y con los ojos medio entornados, pues así iba Martín. Primero se embistió y tiró un cartel que anunciaba un concurso de pesca y después contra la puerta de cristal que gracias a Alá no la tiro, porque esta costaba una pasta, no así el caballete que solo tuve que levantarlo y recolocarlo en sus sitio, pero con tan mala suerte que se volvió a caer.

El personal del hotel y el director estaban mirando todos con la boca abierta, el desenlace de los acontecimientos sin decir palabra y como clavados o pegados al suelo, y el desenlace fue que al conseguir yo abrir la maldita puerta de cristal con una mano y con la otra intentando apartar a Martín de la otra mitad de la puerta para que no la atravesara a base de cabezazos, al conseguir dirigir a Martín por la puerta abierta, paso pero sin darse cuenta de que había cinco o seis escalones antes de ganar la acera con lo que tropezo y cayo rodando con lo que me arrastro y acabe yo también por los suelos. Yo me pude levantar rápido?? bueno?? con toda la rapidez que mi embriaguez me permitió?? pero Martín seguía en el suelo; yo pensé lo peor, pensé este se ha roto como mínimo un par de patas porque matarse no se había matado porque rebuznaba como un autentico burro que es lo que era, aunque fijándome bien me pareció que se reía??si??si?? se estaba descojonando el trastornado de él.

Martín tu serás tolo lo burro que tu quieras pero estas como una cabra;

Intenté levantarle sin conseguirlo, parecía que se levantaba pero se volvía a caer como un saco de patatas. Alcé la vista en busca de ayuda y todo el personal del hotel seguían clavados en el mismo sitio y con la misma cara de asombro, pero esta vez estaba toda la clientela del bar tras la puerta de cristal, con la misma cara de asombro que el personal del hotel, de repente al mirarlos a todos, como si hubieran dado a un interruptor despertaron de su ensimismamiento y salieron en nuestra ayuda, al fin y con gran esfuerzo de todos, menos de Martín que se dejaba escurrir como si fuera un pescado, lo pusimos en pie y todos aplaudieron incluido el personal del hotel, ya que se encontraba por fuera de la puerta de cristal, todavía seguía embelesado con lo que estaba viendo.

Entre lo que nos habían ayudado a levantar al colocado Martín, se encontraba el mauritano de la grúa que se ofreció gustosamente a llevarnos donde quisiéramos, acepté la propuesta gustoso. Volvimos a colgar a Martín del gancho de la grúa, aunque esta vez no iba erguido como en su primer viaje esta vez parecía mas bien una lechuga lacia.

Nos montamos unos cuantos y nos fuimos a dormir todos a la casa de la mujer de Allan.

RESACAS.

Tenemos que replantear nuestra existencia Martín, reconducir nuestras vidas

-¿me escuchas?... no ves que así no podemos continuar, todos los días de fiesta. Estamos pagando un parking para ti y no has ido ni un día, todas la noches se nos pasa la hora; cuando no es por una cosa es por otra, pero todas las noches acabamos igual. ¿No ves que vamos a terminar alcoholizados?... ¡vamos, tu el primero¡ porque tú bebes mas que yo. Y además mezclas, cosa que yo no hago, si bebieras cerveza no te cogerías las castañas que te coges y no te caerías tantas veces; ¡Que al final te vas a romper algo¡-

Cuando hablo de borracheras, siempre me viene a la memoria la imagen de mi abuelo Juan (que en paz descanse), "Juanillo el Andaluz" para más señas. Recuerdos de mi infancia, ya que viví con mi abuelo Juan y mi abuela Pepita largo tiempo. Recuerdo con cariño las mañanas soleadas de los sábados, cuando mi abuela, después de lavarme, peinarme y atufarme a colonia, salíamos rumbo a la plaza de abastos para hacer la compra semanal y de paso recoger a mi abuelo en el Bar Jamaica trasegando vino.

Nunca sabías como te lo ibas a encontrar, ya que los caminos del alcohol son inescrutables y claro, unas veces te lo encontrabas agarrado a algún paisano en su mismo estado, bueno se puede decir que en ese bar, todos tenían la misma emisora puesta, (vamos; que estaban en sintonía) cantando canciones tristes que le hacían recordar y añorar a su lejano y querido Jaén y a las gentes que allí habían dejado, otras zapateando y cantando por Rafael Farina con gran alegría y alboroto al ritmo de las palmas y de: -¡ pon otra ronda guillen!...- que era el dueño del establecimiento.

Otras discutiendo de política ensalzando la todopoderosa "Rusia libre" y de paso poniendo a parir al "Tío Paquito", Franco para más señas. Porque mi abuelo era comunista. Había luchado con la republica y acabó pasando setenta meses en la cárcel y en el transcurso de ese encierro, tuvo un hijo por parte de mi abuela, (que todavía no se sabe muy bien como) hijo que sería llamado a ser mi padre, pero esto es otra historia.

Mi abuelo nunca se enteró de lo que realmente pasaba en Rusia, el leía y escuchaba a Dolores Ibarruri y estaba subscrito al "Mundo obrero" y lo que estas paginas decían era su credo.

Cuando recogíamos a mi abuelo, le ponía al lado de mi abuela y nos lo llevábamos a casa dando algún que otro traspié, a veces cogía velocidad hacia delante sin darse cuenta y mi abuela y yo tirábamos de él para que siguiera la velocidad de crucero que dictaba mi abuela para no dar el cante. Cuando llegábamos a casa decía:

-¡pon la tele haber que echan!-. Los sábados por la mañana, siempre daban la misma y aburrida cosa, gimnasia rítmica, incluso a veces al son del himno nacional, en eso mi abuelo intentaba por todos los medios a su alcance acertar su butaca, cuando lo conseguía miraba de reojo la tele y decía que los gimnastas rusos eran los mejores del mundo y después, balbuceaba algún improperio contra Franco y se quedaba dormido, y el sábado no había hecho mas que empezar.

Bueno?? no quiero mezclar a mi abuelo con mis aventuras con Martín, así que vuelvo donde estábamos.

-¡Martín! hoy nos vamos a la playa??!si señor¡ lejos del bar y lejos de nuestros amigos esponja. Vamos a pasar antes por un sitio para que comas y bebas agua y después nos iremos al mar.-

A Martín le pareció muy buena idea y nos fuimos "chinu-chano" al pequeño prado y al riachuelo. Yo me tumbé en la hierba mientras Martín comía una fresquísima alfalfa. Hablando con Martín o pensando en voz alta (que para el caso es lo mismo) aunque siempre me presta atención y tiene muy en cuenta lo que yo le digo o lo que yo hablo, porque muchas veces le miro de reojo y le veo de pie con la cabeza mirando fijamente al suelo y eso es porque esta escuchando y pensando en lo que le estoy diciendo. ?l es un burro que piensa mucho y le da muchas vueltas a nuestros asuntos; como te decía mi querido Martín, lo nuestro es un arte, que no te quepa la menor duda, porque sabemos vivir, nosotros somos "Los artesanos de la vida", sabemos lo que es la buena vida y lo más importante, que ahí es donde reside nuestro arte, sin dar golpe, todo el día de fiesta y cuando nos cansamos de fiesta nos vamos a la playa??¡y que salga el sol por donde quiera!... como si no quiere salir. -¿Me escuchas Martín?- Estamos hechos el uno para el otro, adivino que lo nuestro va a ser una larga y estrecha amistad.

Bueno colega, ¿Ya estas?, ¿Nos vamos a la playa? ¿O prefieres quedarte aquí?... ¿Vamos?, pues vamos, además tu nunca has estado en la playa, eres de montaña y no creo que el dueño de tu finca os llevara a ti y a los demás de excursión, esta gente no tiene tiempo para estas cosas, en cambio tu y yo somos los dueños del tiempo, de nuestro tiempo y disponemos de todo el del mundo.

Ahí está, Martín míralo bien, es el Atlántico, ¿impresiona verdad? tanta agua, tanta grandeza, ¡Ala es grande Martín!

Pero hay mas cosas, justo enfrente nuestro, están las islas canarias, España, ¡Si señor! Martín, España, mi país, allí donde tengo cuatro mujeres, si, si, cuatro mujeres, pero no son lo que tu estas pensando, son mi familia, no pienses otra cosa listillo, que te estas equivocando. Y mira, mas allá a cinco mil kilómetros está América, un gran país, con sus locuras pero no por eso deja de ser un gran país, porque a nosotros la política no nos importa, lo que nos importa es que hay montañas, hay ríos, desiertos, animales como tu y como yo, nieve, calor, frío , tiene luna y tiene sol como el nuestro y lo que más tiene que es lo que mas me gusta, es gente, mucha gente de todas la razas y colores y eso a mi me gusta, me gusta ver gente junta de diferentes colores?? -¿Me escuchas Martín?- Es menos aburrido y monótono que un solo color, no es por otra cosa, porque tienes que saber que todos tenemos un corazón y todos lo tenemos rojo, igual que nuestra sangre incluso vosotros los animales lo tenéis del mismo color, los diferentes colores de la piel me imagino que es debido al clima de cada continente.

Bueno que?? ¿Bajamos hasta el agua?, porque tanta filosofía me agota la neurona y como lo tengo que decir todo yo, pues eso, que me canso.

Al principio Martín entró en el agua con miedo, pues era algo muy nuevo para él, pero no pasó ni media hora para que estuviera jugando con las olas con medio cuerpo dentro del agua, se le veía muy feliz, yo también me encontraba estupendamente y además a Martín no le venia nada mal un baño, mas que nada para ahuyentar a sus malos espíritus (olores).

-¡¡Hola amigos!!...- ¡coño!, Ginesito y su inseparable caja de cervezas.

- Hola Ginesito, ¿están frías?...-

- Pues claro, las acabo de comprar en el bar,-

- Pues escancia amigo, escancia??-

Martín escuchó la voz grave del negro Ginesito y vino corriendo para ponerse a su lado. Ginesito se alegró del saludo y se lo devolvió con unas palabras, unas caricias y como no, con una birra; y Martín volvió al agua y a retozar en la arena. Cuando empezó a refrescar (o mejor dicho) cuando acabamos la última lata de cerveza nos dirigimos de nuevo a la ciudad.

- Ni en la playa estamos a salvo mi querido Martín, hoy no salimos??eh! Martín; que ya está bien, hoy como buenos chicos o buenos burros o lo que sea, pero nos vamos, tú al parking y yo al mío, ¿vale colega?... pues eso.-

Después de pegarme un buen desayuno me voy a buscar a Martín que ya habrá comido también; Y allí está el tío, entre los camellos observándolos detenidamente como diciendo: - ¿Qué burros más raros?-. La verdad es que parece un chucho al lado de estos animales, porque mira que son grandes estos animales, también bonitos y tiernos y con una cara muy simpática, me gustaría tocarlos y estar un poco mas cerca de ellos.

(No empecemos que te veo en el bar del "Hotel Sahara Regenci" montado en un camello)

Recogí a Martín y nos fuimos a la terraza de mi amigo Mustafá a tomar un té, además llevaba unos cuantos días sin escribir y me lo pedía el cuerpo.

Cuando llegamos, me puse en la esquina de la terraza para que Martín pudiera ponerse a mi lado; salió Mustafá tan simpático y amable como siempre, y me pedí un té, me preguntó que si el burro era mío; le dije que si y que se llamaba Martín. Le saludó silbándole y rascándole su frente y me dijo que era muy bonito, después me preguntó que si lo traía de España o era Marroquí, le dije que Marroquí y él nos dijo "Marhaben" (bienvenidos) y se metió dentro para preparar el té, cuando me lo trajo también trajo una lechuga que regaló a Martín, la cual devoró con gusto, no sin antes hacer una mueca de agradecimiento (o eso me pareció a mí)

Pasamos el resto de la mañana en esa terraza y después, nos fuimos a comer al restaurante de un amigo que me sacó una mesa a la acera para que estuviera al lado de Martín. Dejé a mi amigo al cuidado de Martín mientras yo fui al mercado en busca de un saco de alfalfa fresca que allí venden, cuando volví al restaurante, mi amigo le había sacado un gran cubo de agua fresca a Martín, ¡si señor!, este es nuestro sitio Martín, aquí la gente nos entiende, ¡si señor!

Después nos fuimos a pasear por la costa hasta que el dios Ra nos abandono para dar paso a una luminosa luna creciente y nos fuimos a acostar.

Por la mañana, fui a buscar a Martín y cuando lo vi, le di la gran noticia, nos vamos al desierto, pero eso no es todo, ¡¡Nos vamos al desierto de Mauritania!! Por la mañana, pronto me encontré con el mauritano de la grúa y me dijo que se iba unos días a ver a su familia a Mauritania y me preguntó que si queríamos ir con él, ya que iba a hacer el viaje con la grúa, a mi me pareció una idea cojonuda y pensé que a Martín también le apetecería visitar otro país y conocer a la familia del mauritano, pues los dos habían hecho muy buena amistad.

-¿Entonces que me dices Martín? ¿Vamos?... pues vamos.-

Cogí los trastos (pocos) y colgamos a Martín de la grúa en un plis-plas, pues ya teníamos practica en eso y ya no había que dar marcha atrás, sino que Martín ya se colocaba el mismo debajo del gancho esperando que le pasáramos los bártulos y lo izáramos. En un momento nos pusimos en marcha, no sin antes comprarle una caja de cervezas bien frías a nuestro buen amigo Hamed del "Bar Doums", el desierto es muy caluroso y hay que tomar todas las precauciones.

Calor y arena todo el camino, menos mal que teníamos con que refrescarnos ¿Pero?... ¿y Martín? ¿No iba a coger una insolación?... Como si me hubiera oído, el mauritano paró la grúa y sacó un fular azul de su saco, salió y le hizo un hermoso turbante a Martín y arrancó de nuevo.

Ahora con el vaivén y el turbante parecía uno de esos muñequitos que cuelga la gente en el espejo retrovisor de sus vehículos, pero se le veía feliz y tranquilo admirando el paisaje. Llegamos a la frontera de Mauritania y tuve que pagar 500 dhs del ala por mi visado, el mauritano y Martín entraron gratis al país, también les dimos unas cervezas a los aduaneros a cambio de un cubo de agua para Martín que lo habíamos bajado para que estirara las patas y bebiera.

Lo volvimos a izar y nos marchamos rumbo a Nuadchot, nuestro destino, pero antes pasamos por Nouadibou para ir al puerto a dar unas cosas a un amigo del mauritano, mientras tanto, Martín y yo dimos un paseo por la zona y fue increíble, me querían cambiar lo que yo quisiera; armas, drogas, mujeres, un destartalado "Peugeot", por mi Martín, tuve que hacer auténticos juegos malabares para quitármelos de encima, incluso llegando a las manos con uno de estos, pero en ese preciso instante llegó nuestro amigo el mauritano y dijo: -Nos vamos.- y simplemente nos fuimos.

Rumbo a Nuadchot.

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*RA: Dios del sol para los egipcios.

* Pecata minuta: Cosa de poco.

* Charop: En argot marroquí, se refiere al las bebidas alcohólicas.

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